Poemas de buenos dias para mi novia

Buenos días, princesa,
ya creía yo que hoy la luna
no se marchaba.
A veces,
tan alta como vive ella,
siente envidia de tu belleza.

Hace una mañana terrible,
el cielo está lleno de nubes,
pero no hay mal tiempo que me importe.
Puesto que ni el cielo más gris oscurece
cada sonrisa que durante el día me regales.

¿Ya estás levantada?
¿No quieres ser un poco más, abrazada?
Acércate a mí, llenemos el alba
de besos y abrazos
bajo las sábanas.

Eres el Ying y el Yang de mis días,
la flor que jamás marchita.
Eres el Sol de la mañana
que me alumbra la cama,
eres la luna tímida
que cada noche se me acerca,
me susurra un te quiero a la oreja
y entre mis brazos, sus sueños, se disipan.
Eres el motivo de que cada despertar
merezca una nueva canción de amor.

Compondré para ti millones de canciones,
pero, te aviso, no serán todas alegres.
Tu inocencia, tu picardía,
tus sueño y tu melancolía,
todo ello, en la guitarra, me inspira.
Despierta pronto, mi amor,
que has de escuchar las cinco notas
que mi guitarra dolorida te llora.
Que te llora de alegría.

He sido un bohemio de la calle,
he sido un hipster del centro,
he sido un chulo insoportable,
he sido un chico de lo más tímido.
Contigo, mi luz de la mañana,
he sido todo y nada,
he sido lo que he querido,
sin miedo a la crítica del mundo.

Hoy, cuento quinientos despertares
a tu lado, cuento amores
que se convierten en lagos,
cuento estrellas, que navegan en tus párpados.
Y aún sonrío cuando me giro
en mi cama para uno solo
y te encuentro a ti, mi hada,
acurrucada sobre mi hombro.
Despierta ya, mi niña,
que las estrellas se desbordan
de tu mirada cerrada,
que el Sol está luchando por verte
pero, hasta que no abras los ojos,
él no tiene permiso para encenderse.

El trabajo, los estudios,
el pan que desayuno
cada vez que, de nuevo,
me despierto.
¡Qué aburrida, sería la vida
sin tu cuerpo en mis sábanas!
¡Qué hipócrita, sería vivir
sin el sabor de tus labios,
sin tu dulce carmín!
Te traigo el pan a la cama,
despierta, mi niña,
que acaba de salir la tostada,
y su sabor es idóneo
para tu boca dorada.

Sé que juegas en tus sueños
a que paseas entre dinosaurios,
y juegas con hadas.
Pero despierta, mi Dulcinea,
que si bien fuerte lo deseas
tu poder, a este mundo, los traerá.

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