Frases para una hermana


Las personas salen y entran de nuestra vida cada día y desgraciadamente los amigos también lo hacen por seguir los rumbos de su destino, pero tú, hermana, sigues estando presente en todos los acontecimientos importantes y en todos los momentos en los que te necesito a mi lado. Mi hermana del alma, mi mejor amiga.

Nunca pude tener hermana mejor, ni más sabia, ni más tolerante, ni más caritativa, ni más cariñosa. Tú me cuidas, me das los mejores consejos, me quieres con locura, te preocupas por mis cosas y siempre estás presente. A Dios le ruego de forma reiterativa que te conceda el don de la salud y compartas conmigo cada día de mi afanosa vida.

No necesito afectos varios para ser feliz, no necesito de nadie afanoso en amistades que me complete, no necesito absolutamente ninguna persona con la que divertirme ni reírme, ni necesito a nadie que me consuele en las noches de tormenta, definitivamente no necesito a nadie porque ya te tengo a ti, hermana, la mejor amiga que nunca podría tener, mi amiga del alma.

Hermana, tú y yo somos muy diferentes. Tú eres morena y yo soy rubia, tú eres alta y yo menudita, tú eres psicóloga y yo administrativa, tú tienes el don de la comprensión y el razonamiento y yo soy una cabra loca, pero tú me completas, tú y solo tú eres la otra mitad de mi alma hueca.

Siempre quise tener un futuro provechoso, así que me esmeré y me esmeré hasta obtener un título fructuoso. Siempre he ansiado tener pareja, la busqué y la busqué hasta que al final la encontré. Siempre he querido tener amigos, y me esforcé y me esforcé hasta que los hallé. Pero a ti no tuve que buscarte, ni tan siquiera esforzarme para que estuvieras a mi lado o esmerarme para gustarte. Gracias hermana por darme lo mejor de ti.

Los mejores confidentes son las hermanas, pues son ellas las personas más juiciosas en la que poder confiar. Son el amor y la sinceridad las bazas que juegan a su favor y son ellas, por tanto, las mejores amigas que jamás podríamos hallar. Tan solo nos toca a nosotros devolver la pelota, escuchando, aceptando y tomando en cuenta sus sabios consejos providentes del corazón.

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